Conoce la historia de una olla común que supera las dificultades gracias a la unión de sus miembros

Gelsy López – Lambayeque

Me llamo Gelsy, tengo 5 hijos. Mis hijos mayores terminaron la secundaria y se pusieron a trabajar, la situación no nos permite tener más herramientas para superarnos, debemos conseguir cómo vivir, vendiendo dulces, buscando apoyo para nuestra olla, buscando apoyo para las personas mayores.

 

Nuestra ollita se formó antes de la pandemia, en el año 2019. Empezamos cada participante llevando ollas, cada una sus cucharones y para comprar todo hacíamos picaronadas. Cuando llegó la pandemia, se cerró todo, fue una situación muy triste porque todos nos encerramos y pensábamos mucho en las personas vulnerables, en mi zona hay adultos mayores que viven solos, hay señoras que nos dan bastante pena porque pensamos en ellos como nuestros padres, les comprábamos sus pastillas, lo que necesitábamos, a cualquier hora íbamos por ellos. Además, en nuestras casas hace mucho frío, entonces era el hambre y el frío. Durante la pandemia, pocas personas nos apoyaron, sobre todo con el agua, que no tenemos. ¿cómo cocinas sin agua? Siempre llegaba alguien de buen corazón que nos brindaba una sonrisa y un poco de lo que tenía, lo compartía.

Nos hemos convertido en una sola familia, es un solo asentamiento humano y el problema de uno, es problema de todos. Seguimos adelante buscando alimentos, leña, que nos presten algunos utensilios.

Gracias al programa Ollas que Desarrollan podremos asegurar alimento por los 3 meses a muchas familias. Estamos agradecidos por las capacitaciones, así vamos a poder hacer más cosas, por nosotros mismos y por nuestra comunidad, salir adelante y emprender nuevos negocios.

Gelsy López

Lambayeque