Conoce más de Ova Arias, una Cerro Pasqueña lideresa de la olla común “Hijos de Villa Hermosa”

Ova Arias – Olla común “Hijos de Villa Hermosa” – Santa Rosa

Tengo 36 años y soy mamá de un niño de 4 años. Llegué a Santa Rosa en el 2017 a vivir en el terreno de mi mamá, que ella dejó cuando enfermó. Aquí no había títulos de propiedad, si lo ocupabas era tuyo. Ese mismo año, con mucho esfuerzo, postulé a la universidad San Marcos e ingresé. Somos del departamento de Pasco y gracias a mi trabajo pude traer a mis papitos y hermanos. Con mi esposo hicimos un negocio con materiales de drywall para solventar nuestros gastos. 

He sido beneficiaria del vaso de leche y estuve a cargo de su gestión, ayudando a mejorar la calidad de vida de los vecinos. El 2 de febrero de 2020 me eligieron como representante de vaso de leche en Villa Hermosa, una experiencia nueva para mí. Pero el 16 de marzo empezó la pandemia. Al inicio, con el vaso de leche, entregábamos 25 vasitos a niños empadronados. Pero, luego del inicio de la pandemia, teníamos 89 familias. Es ahí donde empezó nuestra travesía de la olla común. En un inicio, las personas que cocinaban eran hombres, 8 señores.

En ese periodo íbamos de noche hacia la Panamericana para entregar comida a la gente que pasaba por la carretera, se iban a sus pueblos de regreso porque en Lima no tenían con qué mantenerse.

El 9 de abril del 2020 fundamos la olla común. Nació como una iniciativa propia en un momento crítico. Mi comunidad estaba aislada, nadie nos ubicaba por estar lejos y no podíamos salir de la zona. Por esa razón mi pareja  y yo decidimos dar nuestro hogar para apoyar a familias que muchas veces no comían por varios días. Entonces, en la casa de mi mamá, abrimos la olla. 

Cuando todos tenían miedo del Covid-19, nosotros recibíamos sin temor a los vecinos para darles el alimento, sin cobrarle nada a nadie. Nunca hemos vendido los platos, hasta ahora unimos recursos de quienes puedan aportar dinero o víveres. No le negamos la comida a nadie. Comemos menestras 3 a 4 veces por semana. Hemos pedido apoyo y nos han entregado con mucho cariño lo que han podido.  Llegamos a cocinar 36 kilos de arroz y un saco de lentejas por día. La organización funcionaba desde las 6:00 de la mañana hasta las 7:00 de la noche en mi casa.

Otro reto fue tener acceso al agua, la gente llegó a robar agua. Estuvimos en una oportunidad 20 días sin agua y nos íbamos a Ancón a las 12:00 de la noche a pedirles ayuda, caminábamos mucho. Luego llegó a abastecernos la cisterna cada 10 días, incluso nuestras plantitas se murieron.

Estoy orgullosa y feliz de lo que hemos logrado. Estoy segura que con amor podremos lograr mucho más. Queremos mejorar la comunidad, aunque estemos cansados o preocupados por qué comeremos mañana. Cuando menos tienes, compartes más, sabes lo que cuesta conseguir las cosas.

Ova Arias

Olla común “Hijos de Villa Hermosa”

Estoy contenta porque nos hayan considerado para el programa, esto es sacrificado y da gusto saber que alguien haya llegado tan lejos como es el distrito de Santa Rosa, y pensar cómo ha mejorado nuestra calidad de vida. 

Las fases del programa son interesantes, son importantes las capacitaciones, deseamos que la comunidad se eduque, mejore. Dentro de mi comunidad hay mamás con niños pequeños que quisieran trabajar. Y, teniendo herramientas y nuevas habilidades, podrán reactivarse económicamente. Por la zona no hay trabajo, no hay empresas que lleguen a invertir. Queremos generar empleo acá para no descuidar a nuestras familias.